Homenaje de artistas guamaleros al maestro Julio Erazo.
Homenaje de artistas guamaleros al maestro Julio Erazo.
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Cortesía de La Guamalera - Online www.lago.com

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Adiós entre lágrimas y música al maestro de “La pata pelá”, Julio Erazo Cuevas

En 2017 el Ministerio de Cultura lo destacó por su vida y obra.

El viernes 11 de febrero a las 5 de la tarde, víspera de su muerte, el maestro Julio Erazo Cuevas le respondió a su hija Betty una pregunta con el mismo talante que le acompañó a lo largo de su vida. 

No tuvo necesidad de articular palabra, solo levantó y bajó la mano derecha lentamente, uniendo los dedos pulgar y anular, como diciendo: “Estoy excelente”.

“Me alegró tanto saberlo lleno de bienestar y me dio fuerza verlo así, pero al día siguiente murió. El sábado 12 de febrero su organismo cumplió su límite. Hoy me anima saber que está guardado en la memoria de Nuestro Padre y que nos reuniremos con quienes se han ido antes que nosotros; pero les voy a confesar que cuando nos encontremos lo voy a ver con la ‘pata pelá’, porque lo mandé con camisa y pantalón nuevos, pero no le compré zapatos”, dice ella y remata con gracia: “Quien te manda haber compuesto tu inmortal canción, ‘Con la pata pelá’, y con la pata pelá se fue”, contó Betty al cierre del homenaje cumplido este lunes 14 de febrero en municipio que amó, Guamal, sur del Magdalena.

Julio Erazo Cuevas, cantante y compositor, orgulloso exponente de la cultura ribereña, fue amante del río Magdalena, al que le cantó y por el que se sintió inspirado para componer muchas de las más de 300 canciones de su repertorio conocido, entre las que se desatacan: Adonay, Hace un mes, La puya guamalera, Rosalbita, El bailador,  Yo conozco a Claudia y el histórico tango Lejos de ti. 

Fue una de las grandes figuras de la música Caribe colombiana del siglo XX, y así lo dejó consignado en una obra especialmente editada para la ocasión el Ministerio de Cultura, que lo destacó por su vida y obra en el año 2017.

Los guamaleros que le dieron el adiós al maestro Julio Erazo se declararon tristes y acongojados. 

Jóvenes y adultos dándole el último adiós.

Algunos dijeron estar felices porque conocieron, hablaron y algunos hasta vieron en plena parranda a uno de los últimos juglares de Colombia, caminando por las calles polvorientas de Guamal, yendo hacia su finca y en muchas ocasiones predicando la palabra de Dios con su grupo de Testigos de Jehová.

Prolífico genio musical

A Julio Erazo Cuevas se le va a recordar a nivel nacional como prolífico genio musical, a nivel internacional como autor multifacético pues su tango Lejos de ti quedó en la historia de ese género, pero sin duda su gran mérito fue la de gran ser humano. 

Se le reconocía como excelente y entrañable amigo; prudente; modesto y humilde hasta el punto de que parecía no haber sido nunca consciente de la trascendencia de su vida y obra.

El maestro contó en una de sus geniales entrevistas que al principio escribía sus canciones basadas en sus sentimientos personales, luego empezó a dejarse impresionar por todo lo que le rodeaba, la naturaleza, el río; después apareció la picardía y con ella la alegría que nunca dejaría sus temas.

La canción “La puya guamalera” fue especial para él. Su otra hija, Sara, contó que la señora Elides, esposa del maestro, le pidió a su esposo volver a su natal Buenavista, donde estuvo viviendo la familia, y mientras estaba allá el maestro Julio se acordó de Guamal y le hacía tanta falta que cogió la guitarra y compuso la que se convertiría en su primera canción alegre y bailable, y también la primera grabada por una casa disquera. 

Artistas de la región interpretando sus canciones.

Dice Sara que el maestro quiso mucho esta canción por todo lo que significaba, porque logró ser grabada, porque hablaba de su amado pueblo que nunca cambió por las luces y el fulgor de la ciudad.

“Antes parrandeada con amigos y cantaba boleros, pero esta fue su primera composición alegre que logró llegar al acetato y eso fue inolvidable”, cuenta.

Sus hijas recalcan que el Maestro Julio como papá fue un hombre riguroso, pero también recuerdan con amor en sus ojos que ni siquiera haber perdido un año de estudios les mereció de él un regaño fuerte. 

“La esencia de papá era humilde, nos reunía en torno a juegos de mesa y rompecabezas, y no quería que tomásemos el mismo camino que él recorrió. A Julito lo llegó a regañar porque lo contradijo en su orden de no intentar entrar al mundo artístico”, recordaron Betty y Sara.

Lo más importante, su familia

Lo más importante para el maestro Julio Erazo fue su familia, su faceta de artista la vivió casi como algo que le brotaba espontáneamente, un don que desarrolló a orillas del río Magdalena, su gran fuente de inspiración.

Homenaje de los guamaleros al maestro Julio Erazo.

A propósito de inspiración, le tocó al maestro Julio ser fuente de una canción del reconocido compositor Fernando Meneses, autor de temas como Relicario de besos, Como nos duele y Mi mejor canción; quien llegó a la casa de los Erazo Cuevas este fin de semana y suponemos que en medio su tristeza brotó esta obra musical que ayer en la mañana fue escuchada por primera vez en la voz de Rosa Beatriz Gómez Gutiérrez, docente de música de esta institución educativa.

Amigos, seguidores, familiares,  espontáneos músicos guamaleros entonaron las canciones del maestro Julio desde las 9 de la mañana, momento muy emotivo que fue cerrado por la palabras de su hijo Julito, quien recordó lo que con mucho ahínco recalcaron Betty y Sara: “Nuestro padre fue un gran músico, cantautor, artista, pero sin duda su gran mérito fue haber sido un maravilloso ser humano”.

No sabemos si este homenaje le hubiera gustado al maestro Julio, él era muy poco dado a asistir a ellos. 

El último fue en Valledupar, caminaba aún y cuentan sus hijas que se lo gozó, y que el grupo Música sin Fronteras, que desde el 2018 estuvo pendiente de sus requerimientos de salud, fue el organizador. 

Hace dos años, en febrero del 2020 antes de empezar la pandemia, el maestro fue homenajeado por última vez en vida, este lunes fue el adiós, fue el definitivo.

Por Nilva S. Rodríguez P., especial para Zona Cero

 

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