Share:

El futuro urbano de Barranquilla: un debate vital

La reciente iniciativa de Argos para desarrollar proyectos de vivienda en el norte de Barranquilla, específicamente en varias manzanas del lote Pavas Molina, entre la carrera 72A, la avenida Circunvalar y la calle 106, ha suscitado un amplio debate. Este plan, que propone la construcción de viviendas de interés social cerca de zonas con una arraigada vocación industrial, como la ocupada por Tecnoglass, plantea serios cuestionamientos sobre el futuro del ordenamiento territorial y el equilibrio entre la preservación industrial y el desarrollo residencial en nuestra ciudad. Apoyamos el desarrollo residencial, pero subrayamos la necesidad de elegir zonas acordes tanto para el bienestar de los futuros habitantes como para mantener la integridad de nuestro tejido industrial.

La compra de una vivienda es un hito significativo, que implica el sueño y esfuerzo de muchas familias, quienes asumen grandes compromisos financieros. Es crucial que los proyectos residenciales se sitúen en zonas que promuevan una alta calidad de vida, sin comprometer la infraestructura y el futuro industrial de nuestra ciudad. La elección no debe verse como un conflicto entre vivienda y empresa, sino como una reflexión profunda sobre el crecimiento equilibrado. ¿Es deseable vivir en una zona con presencia constante de camiones y ruido debido a la operación industrial las 24 horas?

En el tejido económico y social de Barranquilla, empresas como Tecnoglass se destacan como verdaderos motores de empleo y progreso, contribuyendo significativamente al desarrollo de la ciudad. Su capacidad para generar empleo y riqueza es una muestra del potencial industrial que no solo debe ser preservado sino potenciado. Limitar su crecimiento sería un detrimento para todos; por el contrario, debemos brindarle las garantías y el apoyo necesario para que continúe su trayectoria ascendente, beneficiando a nuestra gente con más oportunidades.

Barranquilla está en un punto crítico donde las decisiones de hoy determinarán la calidad de vida de generaciones futuras. Instamos a Argos y a todos los actores involucrados a considerar un enfoque equilibrado que respete nuestro patrimonio industrial, promueva el empleo sostenible y asegure el bienestar de los barranquilleros. Hagamos de este momento una oportunidad para dialogar, replantear y construir un futuro que refleje los valores y aspiraciones de todos.

P.D.: Finalmente, es crucial abordar la problemática en torno al proyecto Ciudad Mallorquín también a cargo de Argos. Dada su ambiciosa escala y las preocupaciones válidas sobre su impacto en la movilidad en el área metropolitana de Barranquilla y la afectación al bosque seco, urge reevaluar su magnitud. La prudencia y la sostenibilidad deben guiar la ejecución de tales proyectos, asegurando que el progreso no comprometa nuestros recursos ni la calidad de vida de las futuras generaciones.