7:31 pm. Viernes 31 de Julio de 2020
Opinión
7:31 pm. Viernes 31 de Julio de 2020

En los pasados días, el consorcio liderado por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita anunció que desistía del acuerdo realizado para la compra del Newcastle United tasado en 300 millones de libras ( cifra cercana a los 400 millones de dólares). Esta decisión fue tomada ante las demoras de la Premier League en su proceso de aprobación del negocio, precisamente en el examen de directivos y dueños que se realiza como requisito previo para dar luz verde a este tipo de negocios. Típicamente este proceso no dura más de unas cuantas semanas, pero en el presente caso pasaron más de 3 meses hasta que el FIP decidió clausurar el negocio. 

El acuerdo para la compra del club inglés había sido anunciado a mediados de abril por parte del dueño actual del club y la vocera del consorcio, Amanda Staveley. Esta última mostró gran optimismo y anunció una considerable inversión en el club y en toda la comunidad deportiva de la ciudad, hecho que emocionó a toda la hinchada del equipo que llevaba más de una década vociferando su inconformismo y sus notables diferencias con su dueño actual, el titán americano Mike Ashley. Desde el anuncio, este proyecto fue objeto de suma controversia en los medios locales e internacionales puesto que se reveló que el 80% del capital que respaldaba la adquisición había sido puesto en la mesa por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita, cuyo presidente es el mismo príncipe de esta nación, Mohamed Bin Salaman. El Príncipe, ha sido objeto de escrutinio por parte de la comunidad internacional ya que ha sido denunciado por diversos órganos de protección de derechos humanos por las presuntas violaciones que se han presentado bajo su régimen y más recientemente por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, el cual muchos atribuyen a agentes cercanos a Bin Salaman.

 La controversia no termina acá, puesto que en junio de este año la Organización Mundial del Comercio reportó que agentes del gobierno saudí habrían estado involucrados en un esquema de retransmisión ilegal de los partidos de la Premier League mediante el portal BeoutQ. Este hecho resonó de manera negativa en esta liga puesto que los clubes que la integran reciben los ingresos por derechos de transmisión más altos del mundo y tener como propietario de un Club a un agente involucrado con la vulneración de estos le significaría una pérdida de credibilidad considerable al órgano rector de este futbol.

No obstante lo anterior, la Premier League ha negado que la demora en el examen se haya dado por la situación de derechos humanos o por la controversia en cuanto a la piratería de los partidos, sino que les resultaba sumamente difícil comprobar que el Gobierno Saudí no sea quien tome las decisiones y maneje las operaciones en el día a día del club, lo cual impedía que este órgano diera luz verde a la adquisición. Sin embargo, Staveley sostuvo hasta el final que sería ella quien tomaría las decisiones de administración y dirección del club y que lamenta profundamente la demora de la Premier League y el desistimiento del FIP.

La reacción en el campo del club ha sido en unísono. La hinchada lamenta profundamente que no se haya materializado la adquisición y la única señal de aliento es que Ashley está dispuesto a escuchar ofertas en el mismo rango. Actualmente están cogiendo fuerzas los rumores de una oferta por 350 millones de libras esterlinas por parte del empresario americano Henry Mauriss pero oficialmente no hay noticia alguna. Por parte del FIP, su comunicado da a entender que seguirán otros prospectos de inversión en clubes europeos dando por terminada su corta aventura en el futbol inglés.

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