Inscripciones abiertas!
9:10 pm. Jueves 19 de Noviembre de 2015
Opinión
9:10 pm. Jueves 19 de Noviembre de 2015

Este domingo 22 de noviembre se cumplen 26 años de la anulación del torneo por el asesinato del árbitro Álvaro Ortega ocurrida en Medellín una semana atrás.

 

En el recorrido histórico del fútbol profesional colombiano, contemplado en 67 años (1948-2015), solo en una ocasión, como en la excepción de toda regla, ha sido declarada desierta la competencia; es decir no hubo ni pudo proclamarse campeón alguno.

Anulación que no suspensión que se dio un 22 de noviembre- el domingo se cumplen 26 años-por unos acontecimientos oscuros en los que el balompié se vio envuelto dentro y fuera de las canchas de juego. Dentro, porque con muchos antecedentes, se fueron teniendo las marañas que culminarían con el asesinato de un árbitro del rentado colombiano. Afuera porque también amenazas, secuestros y asesinatos de jugadores y directivos del fútbol profesional colombiano, unido a las denuncias sobre la presencia de la mafia enrarecían el ambiente desde comienzos de la década de los ochenta.

Se hizo costumbre las denuncias por compra de árbitros y de jugadores, el secuestro del árbitro Armando Pérez, el rapto del árbitro chileno Gastón Castro en la final de 1986, las amenazas a dirigentes de clubes y asesinato a varios de ellos, ensombrecían día a día la actividad más divertida de los colombianos: el fútbol.

Aquella aciaga noche, Álvaro Ortega Madero, árbitro nacido en Cartagena (Bolívar), pero hecho y perteneciente al Colegio de Árbitros del Atlántico y quien en el juego de esa fecha ofició como juez de línea, fue blanco de balas asesinas que lo acribillaron en Medellín luego de culminado un partido la noche del 15 de noviembre de 1989 en la capital antioqueña y en la que “El Poderoso de la Montaña” igualó sin goles con el América de Cali. Era el segundo encuentro de estos dos clubes en solo 20 días cuando el campeonato estaba en la etapa clasificatoria.

Tres semanas antes en Cali,  América había vencido 3-2 al Medellín. Juego en el que Álvaro Ortega, árbitro del encuentro anuló un gol en instancias finales que hubiera significado el empate 3-3 para el Medellín. Aquella anotación anulada sería la sentencia de muerte para el árbitro. Pablo Escobar-aseguran testigos- fue el que señaló el crimen que se cumpliría días después. Las gigantescas apuestas de los mercaderes del balompié fueron adversas a los antioqueños en aquel partido que el América le ganó en el Pascual Guerrero y en el que Ortega Madero ofició como central.

El asesinato del árbitro Álvaro Ortega obligó al Gobierno nacional a suspender el campeonato profesional de fútbol. Las mafias introducidas en el deporte permeaban la actividad con apuestas y dineros involucrados en miles de millones de pesos. Tres grandes capos disputaban la supremacía en clubes como  Atlético Nacional en cabeza de Pablo Escobar  Gaviria, al América en poder de los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela y Millonarios en manos de Gonzalo Rodríguez Gacha.

Una cronología de algunas de las irregularidades reseñadas por periodistas y el escritor Fabio Castillo en el libro “Los Jinetes de la Mafia” registraban: Octubre de 1983. El Ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonill, denunció: la mafia se apoderó del fútbol colombiano. Noviembre 15 de 1984: Cuando Hernán Botero, presidente del Atlético Nacional, fue extraditado, la Dimayor, pidió suspender los partidos de la fecha en señal de protesta.

Febrero de 1986. El presidente del Deportivo Independiente Medellín, José Pablo Correa Ramos es asesinado en la capital de Antioquia. Octubre de 1986. El arquero argentino Navarro Montoya, denuncia que el fútbol colombiano estaba infiltrado por la mafia. Asesinados 6 dirigentes deportivos y otros tres fueron secuestrados. Entre los asesinados estaban Octavio Piedrahita quien iba a comprar acciones del Deportivo Pereira, y Carlos Arturo Mejía Gómez, técnico de la selección juvenil.

Julio 19 de 1988. Arquímedes Victoria Grantón, secretario de la Liga Metropolitana de Fútbol es asesinado. Noviembre 8 de 1988. El árbitro Jesús Díaz denuncia que lo único que falta es un muerto, debido a las constantes amenazas de muerte que ha recibido. Noviembre 2 de 1988. El árbitro Armando Pérez es secuestrado y amenazado de muerte, por hombres que se hicieron llamar representantes de 6 clubes profesionales. Noviembre 6 de 1988. Los árbitros profesionales se niegan a pitar la tercera fecha del octogonal.

Enero de 1989. La Superintendencia de Control de Cambios obliga a pagar una multa de 60 millones de pesos al Club Millonarios y al Atlético Nacional por cambio y uso ilegal de dólares.

Abril de 1989. El Miami Herald publica un informe en el cual se afirma que el club América de Cali participante del torneo Copa Marlboro tiene nexos con el cabecilla del Cartel de Cali, Gilberto Rodríguez Orejuela.

El 26 de octubre de 1989, Pablo Escobar “sentenció a muerte” a Álvaro Ortega, minutos después que culminó el partido en el estadio ‘Pascual Guerrero’ de Cali, en que el América derrotó 3 goles a 2 al Medellín. Pablo Escobar consideró que el árbitro bolivarense, radicado en Barranquilla, había perjudicado al Medellín al anular el gol anotado de ‘chalaca’ por Carlos Castro, con el cual se lograba el  empate faltando solo dos minutos para concluir el compromiso.

Noviembre 15 de 1989. El árbitro cartagenero Álvaro Ortega Madero es asesinado, luego de actuar como juez de línea en el partido entre el Deportivo Independiente Medellín y el Club América de Cali. Ese sería el último gran detonante para que el campeonato fuera anulado.

Muchos de los equipos pedían continuar el torneo, pero el gobierno condicionó a los clubes y ante los requerimientos, en asamblea extraordinaria de la Dimayor, se decidió el 22 de noviembre dar por concluido o mejor, anular el campeonato de ese año. Ese ha sido en la historia del fútbol profesional colombiano que no se termina la competencia y de hecho no se proclamara campeón alguno.

Jesús Díaz Palacios quien dirigió las acciones la noche del 15 de noviembre,  recuerda cada uno de los detalles de ese fatídico episodio que dejó viuda a Betty Barrios, de cuyo matrimonio quedaron dos hijas: Mónica y Lorena. “Era un partido de trámite. Tanto Medellín como América estaban eliminados faltando dos fechas para culminar la fase eliminatoria, que tenía como finalistas al Junior, que orientaba Miguel Ángel ‘Zurdo’ López; y el Unión Magdalena, que dirigía Jorge Luis Pinto. Cuando conocí la información de que Álvaro Ortega me estaría acompañando como juez de línea, hablé personalmente con él para persuadirlo para que no fuera a Medellín, porque todavía estaban vivos los incidentes de la confrontación de esos dos equipos: Medellín y América. Álvaro le anuló el gol al Medellín faltando dos minutos, por considerar que había falta peligrosa en el momento en que el jugador que hizo la ‘chalaca’ por poco golpea a un contrario”

Recuerda que periódicos como El colombiano y El Mundo derramaron buena tinta en contra Álvaro Ortega, otro detonante que ponía en riesgo la vida de Ortega. También le viene a la memoria que “Álvaro me decía: yo no me le arrugo a nada”. “Yo llamé a Juan José Bellini, para ver si cambiaba la terna y excluían a Álvaro Ortega y no tuve respaldo en esa petición.

Rato después de haber llegado al Hotel Eupacla, Álvaro Ortega recibió una llamada que lo trastornó. Lo puso nervioso pero no quiso contarme de que se trataba. “Tranquilo. No ocurre nada, después hablamos”.

“Si él me comenta de la amenaza de muerte en su contra, yo no dejo que él asista al estadio. Es más, te aseguro que no hubiera permitido la realización de ese partido.  Álvaro en ese momento no confió en mí, sino hoy estuviera vivo”.

En aquella asamblea extraordinaria del 22 de noviembre la decisión de dar por concluido el campeonato cerraba un capitulo inédito en el balompié del país. Y se pretendía igualmente cerrar aquel trágico año en el que también se produjeron hechos sangrientos y tristes como la muerte del candidato presidencial Luis Carlos Galán (agosto 18) y  la explosión del avión de Avianca con muchísimos muertos.

 Contrastando todo aquello con la felicidad del pueblo colombiano por la clasificación de Colombia el 31 de octubre a un Mundial de Fútbol (Italia 90) después de 28 años de ausencia.

Recuento este traído a colación en esta fecha para recordar que un día 22 de noviembre de 1989, el fútbol profesional decidió no proclamar campeón. Es hasta el momento la única vez que el campeonato de Colombia queda en blanco. Fecha para no olvidar y que quedará registrada en la historia de nuestro deporte.

 

Comentarios