Noventa cruces blancas flanquean la entrada de Buenaventura, con los nombres de las víctimas.
Noventa cruces blancas flanquean la entrada de Buenaventura, con los nombres de las víctimas.
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EFE

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Buenaventura: entre las balas de criminales y la esperanza de paz

Por el enfrentamiento entre los "Shottas" y los "Espartanos".

Noventa cruces blancas flanquean la entrada de Buenaventura, la principal del Pacífico colombiano, y en cada una de ellas está el nombre de las víctimas que han muerto asesinadas por el enfrentamiento entre los "Shottas" y los "Espartanos", las bandas que controlan esta ciudad portuaria.

Hay nombres de niños, taxistas, policías, tenderos y de líderes de esas organizaciones criminales, como el de Iván Bonilla García, alias "Súper", quien fue grabado en video mientras era desmembrado.

También está el nombre de Kimberly Quiñonez Hinestroza, una niña de 7 años que fue impactada por una bala perdida hace apenas unos días y que murió luego de luchar por su vida en un hospital.

Uno de los profesores de la ciudad, quien pidió a EFE omitir su nombre por miedo a ser asesinado, contó que las balaceras son a cualquier hora del día, sin embargo, cuando cae la noche, inicia la pesadilla para los habitantes de las populares comunas 10 y 12, donde se enfrentan las pandillas.

“No queremos que haya más cruces blancas. Los muertos son jóvenes que no pudimos retener en las aulas y como educador me echo la culpa, porque no pudimos garantizarles que la escuela sea más atractiva que una pistola”, precisa el docente.

Barrios desolados

Los barrios El Progreso, Bello Horizonte, Carlos Holmes Trujillo y Gerardo Valencia Cano son algunos de los más afectados. Vecinos del sector afirman que el 70 % de las casas quedaron desoladas y son más de 300 los niños los que no han vuelto al colegio.

“Aquí faltan oportunidades, no hay canchas, no hay salones de música, no hay empleo. A los muchachos de 16 años los seducen diciéndoles que les van a pagar 600.000 pesos mensuales, pero no alcanzan a recibir ni el primer supuesto salario, porque los asesinan”, añade el profesor.

Es por eso que la instalación de una mesa de diálogos entre los líderes de los “Shottas” y “Espartanos” -dos bandas que en un momento fueron una sola- con el Gobierno Nacional el pasado 18 de julio genera esperanza, mucho más cuando un nuevo grupo llamado “Jalisco”, que podría pertenecer a uno de los principales, ha comenzado a querer entrar en la disputa por el territorio.

“Tenemos que ser artesanos de la paz para que no exista más dolor ni sangre en el puerto. Le hemos pedido a Dios y al Gobierno que nos ayuden en esto”, indicó monseñor Rubén Darío Jaramillo, arzobispo de Buenaventura y representante de la iglesia Católica en la mesa.

Sin embargo, el mismo día que se instalaba la mesa para buscar la paz, tres personas fueron asesinadas en diferentes puntos de la ciudad, dos de ellos serían integrantes de los “Shottas”.

“Nosotros vivimos a 300 metros de la zona portuaria, estamos rodeados de gigantes bodegas con esos contenedores que se montan a los barcos, vivimos al lado de la riqueza de otros. Paradójicamente, la falta de oportunidades hace que nuestros jóvenes se pierdan, que se maten”, insistió Lucero Riascos, habitante de Buenaventura, un punto estratégico para la salida y entrada de mercancías del país.

Otro docente, quien también pidió a EFE omitir su identidad, contó entre lágrimas que los integrantes de las bandas no respetan a la autoridad, pero sí a los profesores que enseñan en sus colegios.

“Por eso queremos que haya una jornada escolar única que vaya desde las 7 de la mañana hasta 6 de la tarde, con comida asegurada, con programas deportivos y con ofertas atractivas para los niños. Queremos lápices y no fusiles, no aguantamos más muertos en el barrio”, concluyó el docente. 

EFE

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