Universidad Metropolitana
Mapa con algunos puntos con derrames o eventos con potenciales derrames en el área de la RAP-Caribe y el Río Magdalena.
12:22 pm. Jueves 23 de Agosto de 2018
Barranquilla requiere un ‘plan b’ en el suministro de agua: Observatorio del Río Magdalena
12:22 pm. Jueves 23 de Agosto de 2018
El derrame de aceite por hundimiento de la draga demuestra la vulnerabilidad frente a este tipo de problemas.

La emergencia producida desde el pasado 18 de agosto tras el derrame de aceite por el hundimiento de una draga, y que tuvo como resultado la suspensión del servicio de suministro de agua potable, demuestra la vulnerabilidad en la que se encuentra la capital del Atlántico ante este tipo de problemas, de acuerdo con el Observatorio del Río Magdalena de Uninorte.

Para Aymer Maturana, profesor del departamento de Ingeniería Civil y Ambiental, e integrante del Observatorio, no hay información que revele un plan robusto de control y mitigación de este tipo de emergencias causadas por derrames de productos contaminantes.

"En todos estos eventos el servicio de acueducto se corta por un periodo determinado, pero la ciudad no cuenta con un ‘plan b’ que la lleve a utilizar fuentes alternas de captación de agua, o sistemas de almacenamiento que ayuden a suplir la emergencia”, argumentó.

Gran cantidad de actividades industriales y comerciales almacenan, transportan, manipulan o utilizan diversos productos potencialmente dañinos para el ecosistema del río y para la operación de los sistemas de abastecimiento de agua potable, cuando son derramados en cantidades importantes en áreas próximas al cauce o conectadas con este.

Sin embargo, y sin dejar de lado otros contaminantes con la capacidad de causar daños catastróficos, quizás sean los derivados del petróleo, por su alta circulación (más de 3 millones de toneladas se movieron en 2017 por el Magdalena) o por su amplio y permanentemente uso en el transporte terrestre, marítimo y fluvial, la principal fuente de derrames peligrosos en ese cuerpo de agua. El diésel y el petróleo, por su compleja mezcla de hidrocarburos (normales, ramificados, cíclicos y aromáticos), pueden tener efectos altamente perjudiciales para el ecosistema e infraestructura de acueductos.

“La ciudad está en mora de prestarle la adecuada a atención al tema, de convocar a las instituciones o personas que, como el Observatorio del Río Magdalena, tienen tal vez la capacidad de ayudar a visualizar cuáles serían las mejores acciones tendientes a reducir esa vulnerabilidad”, puntualizó Maturana.

Además de la suspensión del servicio de agua por tiempo indeterminado, con todas las consecuencias sociales, económicas y para la salud que eso conlleva, los derrames de diésel, gasolina o cualquier otra sustancia peligrosa en un río pueden vulnerar la biota, destruir hábitats y suelos que pueden tardar meses en limpiarse y rehabilitarse. De acuerdo con los registros de prensa, desde 2008 se han presentado al menos nueve eventos con potenciales derrames importantes al río Magdalena o en sus proximidades.

“Una de las opciones sería tener una captación de agua de mar y desalinizarla, pero eso dispararía la tarifa, porque en el mejor de los casos estaría en 1,5 dólares por metro cúbico, tres veces el costo con agua potable. Lo otro es que nosotros tenemos un déficit de tanques de almacenamiento muy grave, cuyas construcciones son prioridad en el POT”, afirmó Augusto Sisa Camargo, también profesor del departamento de Ingeniería Civil y Ambiental e integrante del Observatorio.

Control y prevención

Es necesario contar no solo con un plan de control, prevención y contingencia por derrames, sino también robustecer las prácticas de control en la navegación fluvial, el transporte de sustancias contaminantes y reducir la vulnerabilidad del sistema de abastecimiento con bocatomas o fuentes alternas o incluso sistemas de tratamiento alternos. Para el Observatorio del Río Magdalena no se puede estar exento de que nuevos eventos sucedan, pero lo importante es que se reduzca el riesgo de repetición.

Los investigadores de Uninorte están de acuerdo con que el entorno de la bocatoma del sistema de acueducto de Barranquilla, la cual existe desde hace más de 70 años, ha venido cambiando con la actividad portuaria e industrial, por lo que se debe tener mayor control río arriba y reducir la vulnerabilidad del sistema de captación.

De igual forma, Maturana advierte que es necesario contar con un programa de control de la navegación y de la calidad de las embarcaciones en zonas altamente sensibles, de tal forma que no sea posible que naves defectuosas o con bajos estándares de seguridad naveguen por dichos lugares.

Si bien en esta ocasión la principal afectada fue la captación que se usa para el abastecimiento de Barranquilla y Soledad, un derrame como el ocurrido el día sábado a la altura del municipio de Suan o Calamar podría afectar casi todas las captaciones del Atlántico, como se muestra en la gráfica, donde se han ubicado aproximadamente las captaciones superficiales de los diferentes sistemas de acueducto del departamento, de acuerdo con la información de la Corporación Autónoma Regional del Atlántico - CRA.

Localización aproximada de algunas captaciones o plantas de tratamientos de acueductos en Atlántico.

¿Cómo se puede controlar un derrame para evitar que afecte el servicio de suministro de agua? ¿Cómo hacer para restablecer el servicio rápidamente una vez se afecta el sistema de suministro? ¿Cómo se limpia una vez que ocurre? ¿Qué fuentes alternas, incluidos tanques de almacenamiento de reserva, pueden ser utilizadas para no interrumpir el servicio o minimizar dicha interrupción?

Son preguntas que deben ser atendidas y conocidas en coordinación con la Oficina de Gestión del Riesgo y las entidades ambientales locales y regionales. Hoy lo que muestran los hechos es que tales incógnitas todavía no han sido respondidas apropiadamente.

Gestionando conocimiento y participación

El IDEHA (Instituto de Estudios Hidráulicos y Ambientales) cuenta con un importante cuerpo de conocimiento sobre las características hidrológicas, hidráulicas, morfológicas y de calidad del agua del río Magdalena.

Desde el Observatorio se trabaja en la construcción de modelos y el desarrollo de la plataforma de monitoreo de la arteria fluvial para incorporar sensores, mediciones y reportes que suministren información que permita tomar decisiones y ayudar a reducir el riesgo en distintos sistemas que dependen del río, entre Bocas de Ceniza y el municipio de Calamar.

No obstante, se requiere del aporte y participación de las instituciones públicas, la comunidad y la industria para contar con las herramientas y la socialización indicada para este tipo de iniciativas.

Por José Luis Rodríguez y equipo del Observatorio del Río Magdalena

 

 

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